
Nueva Cocina Mediterránea lleva desde 2002 cocinando quinta gama para hostelería, gran distribución y colectividades. Es el mayor productor de ensaladilla rusa de España: sesenta toneladas al día. Y ahí empieza el problema de contarlo, porque en cuanto una empresa industrial se pone a hablar de sí misma acaba sonando a catálogo: certificaciones, cadena de frío, capacidad instalada.
Pero la cosa no quedaba ahí. Porque el comprador de una cadena de supermercados sí quiere ese catálogo, con la IFS, la trazabilidad y los palés por día. La marca vive justo de lo contrario: de que su comida sepa a la de casa. Tres canales con criterios de compra distintos, cuatro idiomas y una sola web: el trabajo era de segmentación antes que de diseño.
Separamos la web por canal en lugar de por producto: Horeca, gran distribución y colectividades entran cada uno por su puerta y encuentran el argumento que les toca, sin duplicar el sitio ni obligar a nadie a leer lo que no le sirve. Sobre esa base, la marca se cuenta desde el fogón: la home abre en una sartén y el titular habla de cocinar antes de que aparezca un dato.
La ficha industrial no se esconde, se coloca donde la buscan: Productos lleva el argumento de la gran escala; Nosotros, el laboratorio de I+D, la logística propia y las certificaciones. Las marcas propias, Coci Rico y The Vital Cooking, van con su envase por delante, como en el lineal. Cuatro idiomas con el mismo peso, porque la empresa pasó por ICEX-Next y la web es la primera puerta de un comprador extranjero que busca proveedor de quinta gama en España.
Nueva Cocina Mediterránea lleva desde 2002 cocinando quinta gama para hostelería, gran distribución y colectividades. Es el mayor productor de ensaladilla rusa de España: sesenta toneladas al día. Y ahí empieza el problema de contarlo, porque en cuanto una empresa industrial se pone a hablar de sí misma acaba sonando a catálogo: certificaciones, cadena de frío, capacidad instalada.
Pero la cosa no quedaba ahí. Porque el comprador de una cadena de supermercados sí quiere ese catálogo, con la IFS, la trazabilidad y los palés por día. La marca vive justo de lo contrario: de que su comida sepa a la de casa. Tres canales con criterios de compra distintos, cuatro idiomas y una sola web: el trabajo era de segmentación antes que de diseño.
Separamos la web por canal en lugar de por producto: Horeca, gran distribución y colectividades entran cada uno por su puerta y encuentran el argumento que les toca, sin duplicar el sitio ni obligar a nadie a leer lo que no le sirve. Sobre esa base, la marca se cuenta desde el fogón: la home abre en una sartén y el titular habla de cocinar antes de que aparezca un dato.
La ficha industrial no se esconde, se coloca donde la buscan: Productos lleva el argumento de la gran escala; Nosotros, el laboratorio de I+D, la logística propia y las certificaciones. Las marcas propias, Coci Rico y The Vital Cooking, van con su envase por delante, como en el lineal. Cuatro idiomas con el mismo peso, porque la empresa pasó por ICEX-Next y la web es la primera puerta de un comprador extranjero que busca proveedor de quinta gama en España.